“Homenajear el trabajo de los artistas, que a veces es tan sacrificado y silencioso”, señaló Seibun Komesu, presidente del comité de festejos por el centenario de la inmigración okinawense, como uno de los objetivos del Uchina Bunkasai, el festival cultural que comenzó el 27 de junio, en la sede de COA.
La mega muestra, que ocupa la totalidad de la sede ubicada sobre la avenida San Juan e incluye exhibiciones de karate y danza, exposiciones de pintura, bonsái, fotografía y origami, además de charlas y talleres, se inauguró con una muestra histórica del artista Seiko Yagi, premio nacional al artista extranjero por el óleo “Plaza de Adrogué” (1956).
Justamente esta exhibición vino a rescatar a un destacado pintor como Yagi, quien, además, se destacó por creaciones que trascendieron la pintura, ya que fue, de alguna manera, un inventor (creaba sus propios pinceles y armaba chochin, entre otros). La muestra fue montada gracias a la también artista Rina Gabe, curadora y coordinadora en la Dirección Técnica del Complejo Teatral Buenos Aires.
La primera jornada (del 27 al 29 de junio) también incluyó una historia de la inmigración, a través de las fotos, y sus correspondientes epígrafes, del álbum familiar de Kiyotomi Uehara; exhibición de bonsái, a cargo de Toshio Chinen y Seitoku Eimon; Ikebana, por la Escuela Ikenobo; talleres de Go (Carlos Asato), Shodo (Julia Takemoto) y Bunka Shishu (María Luisa Shimomura).
La primera jornada culminó el domingo 29, con la presentación de Nomura Ryu y Koyoukai, y danzas tradicionales de Okinawa, presentadas por las escuelas de las sensei Kiyoko Uchima, Kiku Oniwa, Misako Yamamoto y Mika Yonamine. Ese mismo día se hizo el acto de inauguración del Uchina Bunkasai -el cual fue supervisado por Jorge Higa y Mónica Tamashiro-, con una pequeña ceremonia protocolar que contó con la presencia de autoridades de la Ciudad de Buenos Aires, de la Embajada del Japón, la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y dirigentes de nuestra colectividad.
También, y como homenaje de la Legislatura porteña, se descubrió una placa en conmemoración al centenario. Finalmente, y como reconocimiento a los expositores, se hizo entrega de diplomas a cada uno de los representantes de las distintas disciplinas expuestas.









